Thursday, October 18, 2007

¡Chico, vuela! / Chico, fly!

(This is the continuation of a story began on October 3rd. Esta es la continuación de un cuento empezado el 3 de octubre)

Dos cosas pasaron al mismo tiempo—Alón escuchó el ronroneo del gato y vio su cara enorme a unos centímetros de la cara de Chico, pero Chico no se dio cuenta, tan ocupado andaba con sus chillidos.

Alón sabía que tenía que pensar rápido. Le dio un golpe con una hoja a Chico y le gritó—¡Chico, vuela, tienes que volar…ahora mismo!

Chico le iba a decir otra vez que no podía volar pero vio el gato mirándolo con curiosidad y entonces no sabía cómo pero agarró fuerza y brincó a pararse en una rama de Alón y medio desequilibrado se estiraron las alas y comenzaron a aletear, primero un poco y después más y más hasta que de pura sorpresa Chico se subía al aire y vio que Alón se hacia más pequeño cada segundo. Cuando miró arriba supo que estaba volando, sus alas aleteando furiosamente en el cielo y volaba, sí podía volar en círculos y en forma de ocho y por primera vez en su pequeña y corta vida sentía libre, libre, libre.

Entonces, se posó en una rama de Julio y gritó felizmente,--¡Alón, mira, sí puedo volar, soy un pájaro de a de veras, volé, Alón, volé!

--¡Qué bueno!—gritó Alón mirando hacia arriba. –Sabía que podías hacerlo, Chico, ya lo sabía.—

Pero dentro de él le dio un poco de tristeza, no porque Chico ya aprendió a volar sino por la libertad que ha de haber sentido. Alón pensó, la hormiga vino y se fue, Chico viene y se va, el gato llegó de la nada y con sus cuatro patas puede irse, pero yo…yo me quedo en el mismo lugar. Mis raíces son fijas en la tierra, no son pies, no me dejan caminar.

¿Cómo Alón iba a aprender del mundo si nada más lo veía de un sólo punto de vista?

(Continuará)

Fly, Chico!

Two things happened at once—Alon heard the purring of the cat and saw his enormous face a few inches from Chico’s face, but Chico didn’t realize it, so busy he was with his whining.

Alon knew he had to think fast. He slapped Chico with one of his leaves and yelled, “Chico, fly, you have to fly…right now!”

Chico was about to tell him once again that he couldn’t fly but he saw the cat staring at him curiously and so he didn’t know how, but he gathered strength and jumped up to land on one of Alon’s branches and quite a bit out of balance he stretched out his wings and they started to flap, at first a little and then more and more until surprisingly Chico lifted up into the air and saw Alon get smaller and smaller every second. When he looked up he found out that he was flying, his wings were flapping furiously in the sky and he was flying, yes, he could fly in circles and in figure eights and for the first time in his little short life he felt free, free, free.

Then he perched on Julius’ branch and shouted happily, “Alon, look, I can fly, I’m a real bird, I flew Alon, I flew!

“That’s great!” Alon shouted back looking upward. “I knew you could do it, Chico, I knew you could do it!”

But deep inside Alon was a little sad, not because Chico learned how to fly but rather because of the freedom that he must be feeling. Alon thought: The ant came and went, Chico comes and goes, the cat came out of nowhere and with his four paws can go away, but me…I stay in one place. My roots are fixed in the earth, they are not feet, they don’t allow me to walk.

How was Alon going to learn about the world if he could only have one point of view?

(To be continued)

Soy Lorena.
10/18/07

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